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Mi pie izquierdo

Posted in Conciertos, Favoritos with tags , , , on mayo 12, 2016 by chemisanchez

Una cosa es que un servidor ande un poco torpe y vago a la hora de ponerse al teclado. Pero si te fijas, de un tiempo a esta parte sólo me movían los conciertos de AC/DC, así que lo de Sevilla el martes y alguna que otra solicitud de palabras han desembocado en esta crónica.

Tras el debut de Axl Rose como cantante de AC/DC en Lisboa el sábado pasado no quise enterarme de las primeras reacciones y juzgar por mí mismo tras la descarga del día 10 en Sevilla, y vaya descarga que nos encontramos sí señor. A mediodía tenían por allí todos los grifos abiertos confirmando las acertadas previsiones meteorológicas de lluvia, lluvia y más lluvia, pero la mentalidad era única en todos los asistentes: tengo en mi poder una entrada que vale una pasta, vengo desde lejos para verlos y trago con Axl como cantante, así que el diluvio universal no va a ser inconveniente por mis narices. Esa fuerza de cada un@ obró el milagro y a las 17:00h paró. Gracias.

Antes de entrar: tirón de orejas por la hora y pico de cola para acceder a la pista y enhorabuena a los de los puestos de comida y bebida que hicieron el agosto.

El concierto de los teloneros Tyler Bryant and The Shakedown estaba terminando, así que no puedo decir gran cosa de ellos, pero me quedé con un muy buen sonido y unos temas muy interesantes. Especial conexión entre la guitarra y la potente batería.

A lo que vamos: la cinta de los Rolling Stones para amenizar la espera, apagón de luces, vídeo de introducción y Rock or Bust. Y ese señor (o señora) ahí sentado. ¿Qué esperabas? Eso, sí: puntuales.

Axl Rose se ofreció a AC/DC nada más conocer los problemas de Brian Johnson. Mi opinión es que este tío es un gran fan de los australianos y que se sabe de pe a pá toda su discografía, y no dudo que Angus y compañía en un principio serían escépticos a admitir a una de las personas más odiadas del mundo del rock en esta familia, pero entiendo que los ensayos durante las semanas previas al concierto de Lisboa hizo a AC/DC ver lo que vimos este martes. Cuela.

Evidentemente no es la voz que llevamos escuchando 36 años, pero las canciones son las mismas sin perder ni un ápice de fuerza. Es más, había canciones en las que se me pareció más a las frecuencias de Bon Scott que a las de Brian Johnson. Las cantó como lo hacemos tú y yo tras habérnoslas aprendido con los discos (estudio y directo) que nos comprábamos por dos talegos o que un colega nos grababa en cassette. Todo correcto.

Aparte del Rock or Bust disfrutamos del repertorio de siempre. Lo único que destacaré es el placer de escuchar el High Voltage y la inclusión en los bises (¡¡por fin!!) del Riff Raff.

Ahora bien: choca ver al cantante de AC/DC sentado en una silla, sea Axl, Brian o Marifé de Triana. Eso lo hizo Dave Grohl porque se rompió la pierna en pleno concierto, y eso pudo darle derecho a terminar la gira de Foo Fighters. Pero si nos acostumbramos a esto (recordemos que hay muchos rockeros más allá de los 50), puede que lo próximo sea que el que falte toque o cante desde su casa online. O que se ponga de moda el tema de los hologramas y que habiendo fallecido uno o varios miembros disfrutemos de ellos por obra de la tecnología. La realidad virtual está a la vuelta de la esquina, amigos. Puede que en un futuro con un casco de esos no te haga falta moverte del salón de tu casa; así podrás ir al baño sin problemas.

Y por supuesto también choca ver al cantante de AC/DC escondido tras un sombrero, unas gafas de sol y una cantidad de joyas que costarán lo que tú y yo cobramos en un mes (vale, o más). Hasta cambió de chupa de piel en los bises. Esto ya lo entenderán más los que tienen a AC/DC como una filosofía y un modo de vida.

Nada más. Una única pregunta. ¿Y después qué?

 

Salud

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AC/DC en Sevilla

Posted in Favoritos, Mitos del Rock with tags , , , , , , on junio 28, 2010 by chemisanchez

Lo de AC/DC uno ya no sabe cómo calificarlo. Se acaban los adjetivos. En mi caso, el de Sevilla ha sido el quinto concierto al que he asistido, el tercero de la gira Black Ice.

Empecemos desde el principio. La noche del viernes, Sevilla ya respiraba Rock & Roll. Como dice O’Funk’Illo allí estuvimos, “calentando motores en la Alameda”. El sábado la ciudad ya estaba tomada por las camisetas negras, dejando en un segundo plano el desfile del orgullo gay, que también se celebraba. Curiosa coincidencia…

18:30h: Afueras del Estadio Olímpico de la Cartuja. Pese a que los Perros del Boogie empiezan su show a las 20:45h vamos para dentro, que no queremos sorpresas de última hora. Lo de siempre: 10 pavos por un litro de birra. Uno ya está más que resignado.

Los Perros del Boogie salen puntuales a escena. El grupo valenciano, con sólo un disco en el mercado se ve con el papelón de telonear a sus ídolos ante 60.000 rockeros. Cumplen. A mi me gustan los Perros. Pero ya se sabe que los australianos son quizás el grupo más difícil de telonear. Los que pagan la entrada van a verlos a ellos. Punto.

La propuesta de los Perros es rock canalla, y sacan su concierto adelante con clase y con música. Debe de ser jodido pasar de tocar de salas pequeñas a un gran estadio, pero como digo la música agrada al respetable, que menea la pierna mientras se va hidratando. Este será un grupo para tener en cuenta desde ya. “Con Desprecio y Entrega” es un buen disco. Apuntadlo.

Fueron 45 minutos de concierto que sirvieron para hacer la espera bastante más amena.

Después, a las 22:15h (con un pequeño retraso) comienza el vídeo que ha abierto cada concierto desde hace año y medio, y que precede al Rock&Roll Train. Black Ice World Tour 2008, 2009, 2010!!! No te puedo contar el mismo concierto una y otra vez. AC/DC dió el mismo show que hace aproximadamente un año en Montjuic. Mismo escenario, mismo globo de Rosie, misma locomotora… Con respecto al setlist, agradecer la inclusión de High Voltage, que echamos mucho de menos el año pasado, en detrimento de Anything Goes. Quizás la única que desentonó algo fue el Black Ice.

Pelos bien largos!!

Digno de destacar de lo que sucedió en Sevilla fue lo mismo que vi en el Palacio de los Deportes y en Barna el año pasado. El trance de Let There Be Rock, que  en mi caso cada vez me acerca más a lo que llaman Nirvana. Los tres golpes en la caja de la batería dieron paso a… joder, quince? veinte? treinta minutos? No lo sé, la verdad. Ni apunté los temas ni los detalles. Pero ese riff martilleante es el que ha definido a AC/DC siempre. Una cosa es que los Zeppelin hagan un Dazed and Confused de media hora, con 5-10 minutos de ‘solo de arco’ de Page, o que los Rare Earth hagan un espectacular Get Ready de 20 minutos.

Otra cosa es que AC/DC tocó el Let There Be Rock tal y como suena en el disco durante los 6 primeros minutos, pero trasca! Angus cruza la pasarela de 50 metros (despacito)  haciendo un solo de guitarra sobre el ritmo sota-caballo-rey del tema bandera. Otros temas te hacen agarrarte al de al lado y saltar al ritmo de la batería, pero esto te hace cerrar los ojos y sentir como el rock te entra por los poros. Angus llega a la plataforma y dedica unos minutos a cada sector del público: este para vosotros, este para vosotros, este para vosotros, y este para todos. Tres focos no le pierden de vista y cada sacudida de cabeza permite visualizar el esfuerzo de un tío de 55 años que da todo en cada show.

Y sigue, y sigue… Y vuelve al escenario para subirse por detrás de la batería y hacer el típico solo, esta vez sin acompañamiento de la banda, sino del público.

Es la vez que he visto al público más coordinado con el señor Young. De verdad. Sólo se llevó la mano a la oreja un par de veces, porque se dio cuenta de que no hacía falta pedir más a un público que también lo estaba dando todo.

Luego ya sabéis, Highway to Hell, For Those About To Rock y las salvas de cañonazos.

Si en lugar de Bilbo hoy AC/DC tocara en Madrid, pagaría por verlos de nuevo. Y sé de sobra que van a hacer lo mismo que hicieron en Sevilla el sábado. Eso es seguro. Pero eso es lo bueno de AC/DC, que son un valor seguro. No fallan.

Les vi en las Ventas por primera vez en 1996 y ya entonces había dudas de que pudieran mantener el ritmo de Live in Donington. 15 años después cierran una de la giras más largas que se recuerdan (nov 08/jul 10) en Bilbo. Sería lógico que esta pedazo de gira hubiera servido de despedida. Llevo escuchando eso desde el 96.

Si después del concierto de San Mamés, los Young dicen que se van para no volver, no sentiré pena ninguna, pues me han dado mucho más de lo que jamás pude imaginar (bueno, un poquito de pena, pero no mucha).

Salud!