De mayor… Joven

No sé tú, pero yo si Víctor Nieva me dice algo le hago caso. En este ‘intento de’ blog a veces hablamos de conciertos, a veces de discos, a veces de canciones y otras veces de artistas y sus cosas. Hoy toca hablar de uno de los personajes más importantes de la música rock durante los últimos 20 años. Dave Grohl siempre estuvo ahí.

Seguro que sabes de sobra quién es Krist Novoselic, ¿a que sí? El que pueda mencionar una sola aportación a la causa relevante por parte de Krist desde el fin de Nirvana, que levante la mano. Pero este señor siempre será recordado por todo el mundo -a pesar de su complicado nombre- por haber sido el bajista de la banda que cambió el mundo en los 90s. No voy a entrar en la guerra Nirvana-Pearl Jam-Soundgarden-etc… Hablemos del tío que se sentaba en la batería del trío de Seattle y que al contrario que Krist ha seguido hasta hoy en la brecha. ¡Y de qué manera!

David Eric Grohl tiene 43 años, pero el tío conserva una cara de gamberrete simpático, de jefe de la pandilla, de carne de pupitre de atrás… Tiene cara de ser un tío legal. Si te soy sincero, a mí Kurt Cobain no me caía bien. Nirvana no era ni mucho menos mi banda favorita, y lo que más recuerdo de ellos era una maraña de pelos de la que salían unos brazos que aporreaban con saña la batería. Allí, liberando a la bestia tras un gigantesco timbal aéreo.

Yo creo que si en la habitación de quinceañero de Dave hubiera un solo póster, ese sería sin duda de John Bonham. Su ídolo. Su referente. El símbolo de los tres aros entrelazados de Bonzo está tatuado por triplicado en el cuerpo de Grohl. Al igual que él, Dave aprendió a tocar por sí mismo, y eso se nota.

Pero el tío no se limitó sólo a la batería: también le pegaba a la guitarra sin problemas y se atrevía con la composición, aunque en Nirvana no le gustaba meter demasiado la nariz, porque entendía que su música no tenía demasiado sentido ahí. Cuando la banda murió con Kurt era su oportunidad para sacar a la luz sus composiciones y demostrar al frente de los Foo Fighters que no sólo era un genial batería, y que había vida más allá de Nirvana. ¡Y vaya que si la había! Casi veinte años marcando el paso en la música americana con canciones que todo el mundo conoce. Frescos. Canallas. Conscientes…

Que Dave Grohl no cate las drogas desde los 20 años es un apunte digno de mención. Puede que eso sea lo que haga que se mantenga como un chaval y haber desarrollado la faceta de su personalidad que más me atrae: La de fan. La de disfrutar la música de la manera que lo hace. Cuando le ves tocando la batería o la guitarra le ves feliz, pero además ha ido más allá, y como un chaval con la camiseta de su grupo favorito se ha dedicado a establecer contacto con todos sus ídolos, y por lo visto caerles bien, porque ha compartido escenario con una retahíla bastante interesante. Por ejemplo:

Observen las caras de felicidad de unas estrellas de rock de la talla de los Foo Fighters. Caras de unos adultos cumpliendo un sueño de adolescentes. Dave estuvo allí.

Dave; esta canción sonaría mucho mejor contigo a la batería, ¿qué te parece? Voy!!

Madre mía! La lección de batería es gratis. Dave estuvo allí. Vaya! Pues yo también necesito un batería. ¿Alguien tiene el número de Dave?

Dave también estuvo allí… Lo que yo te diga. Aunque también estoy pensando en que el tío puede que sea un poco pesadito (¿qué fan de Led Zeppelin no lo es?) porque para conseguir que estos dos se presentaran a tocar con los Foo estoy más que seguro de que tuvo que insistir. Segurísimo! Quiero que te fijes en la lagrimilla asomando y la voz temblorosa de una persona que está a punto de cumplir el sueño de una vida.

La toca igual, aunque tocar esta canción a la batería no es demasiado difícil, créeme. Pero no imagino cómo puede temblar el cuerpo de uno al tocarla ante 85.000 personas junto a dos de sus creadores. Tras este Rock And Roll, Dave dejó la batería a Taylor (otro día hablaremos de Taylor) para cantarse el Ramble On y proclamar que ese era el mejor día de su vida, pero la cosa no quedó tampoco ahí. Parece que ese encuentro fue definitivo para conseguir el mayor logro de todos: convencer a John Paul Jones para formar un nuevo grupo junto a Joshua Homme: Them Crooked Vultures.

Supongo que -aparte de la profesionalidad demostrada a lo largo de los años- John Baldwin vio ese brillo en los ojos. Esa ilusión. Y puede que un atisbo de la mirada de La Bestia, del tío al que JPJ miraba en las actuaciones de Led Zeppelin para clavar los cambios, una pequeña parte de John Bonham impresa en el carácter de este tipo sencillo, un paleto de Ohio que no tiene igual ya no en el mundo de la batería, sino en el de la música en general. Aún sin pretenderlo.

Salud.

A Víctor. De excelente gusto musical.

Una respuesta to “De mayor… Joven”

  1. La tarde anterior a la entrevista con Grohl pude ver el documental Back and forth. Dirigido por James Moll, que ganó un Oscar en 1999 por The last days (su película sobre supervivientes del Holocausto), recorre la historia de Grohl y los Foo Fighters. Desde que Grohl tocaba la batería con el grupo de Washington de hardcore Scream, a Nirvana, a través de la muerte de Kurt Cobain y hasta la grabación de Wasting light.

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