Todo son canciones

El cabrón del taxista que me trajo a casa anoche me tenía puesto en el loro un RnB del chungo, del ratonero. Eso me hizo reflexionar sobre lo que acababa de ver: una velada de puro Rock and Roll a cargo de Garaje Jack. Cuando amas una ciudad como Madrid como yo lo hago y lo que te gusta es el Rock, no puedes permitirte perderte un concierto de los Garaje.

La sala Orange fue la elegida para la presentación del esperadísimo nuevo trabajo de los madrileños, Todo Eran Canciones, que vio por fin la luz el 16 de noviembre, así que aún está calentito. Un CD con 13 canciones nuevas y un DVD con 6 regalos (entre los que se incluye la gran versión de Roxanne) y tres vídeos musicales. Producido por dos genios de éstos que permanecen siempre en la sombra como Osvi Grecco (Pancho Varona es a Sabina lo que Osvi a Ariel Rot) y Manolo Camacho (el cuarto miembro de Leño).

Esperamos un poco antes de entrar. Uno ya se hace mayorcito y sabe que los conciertos no suelen comenzar puntuales, así que cuando finalmente nos adentramos en la Orange, las sala está casi a tope. Pantallas de proyecciones que presentan el material del DVD, y en los altavoces suena Metallica, que calienta un poquito más el ambiente; “Buenas noches, Madrid!”.

Me moló mucho que empezaran con ‘Lo Que Quieras’, pues en el repertorio de Garaje Jack no sólo tenemos ‘Bulevar’ y ‘Dame Más’, y esa canción a mi me pone como una moto. Buen comienzo.

Ya he descrito alguna vez a Laura encima del escenario. Una cosa es que alguien tenga buena voz, pero otra cosa es saber usarla. Laura sabe. Una cosa es tener presencia en un escenario. Laura se lo come con patatas. Es imposible no quedarse embobado mirando la actuación, y la impresión que te dio la primera vez que la viste se repite en quienes ahora la conocen por primera vez.

Pero Garaje Jack no sólo es Laura Rubio. Oscar y Jorge son dos pedazo de músicos que saben lo que se hacen, y por tanto la banda está sonando genial. Los temas del nuevo disco se entremezclan sin problema con los ‘clásicos’. Laura ya se ha descalzado y un pequeño problema con el cable del micro ya está solucionado. Garaje carbura en una sala en la que se encuentran muy a gusto, con su público cerca.

Como siempre, hay un hueco para el piano, y mientras las cuerdas y los timbales descansan nos relajamos escuchando, y nos preparamos para una segunda parte que traerá los momentos más emocionantes. Suena ‘Sabor a Sal’, ‘Bulevar’, suena ‘Sin Red’, el tema que presenta su nuevo trabajo, y que en directo también funciona y ya se convierte en un nuevo himno con un ‘Eo, eo’ que ya nos sabemos todos. Sabemos que nos acercamos al final, y llega la primera sorpresa: ‘New York, New York’. Por supuesto queremos más, así que casi sin bajarse tocan ‘Tu y Yo’, ‘Dame Más’ y ‘A Flor de Piel’ para terminar. Pero cuando creemos que nos van a dar las buenas noches recibimos el regalo de la velada.

Hay riffs que son inconfundibles para cualquiera, y cuando reconoces el Whole Lotta Love de los Zeppelin inmediatamente te das cuenta de que estabas deseando oír a Laura cantarla. Tenemos reciente la versión de Santana y Cornell, y esta tampoco desmerece para nada. Entramos en extásis. No hay mejor forma de acabar un concierto.

Ahora hay que asimilarlo. Una cervecita y buscaremos a la banda para felicitarles. Pero Laura no está. Llegando al final de la actuación se llevaba una toalla al ojo y yo creía que se le había metido algo, pero lo que pasó es que se golpeó con el mástil de una guitarra. A Urgencias, pero siempre después de acabar la actuación, por supuesto.

Rafa Escalada e Iván Guillén se despiden de nosotros y se van con un buen sabor de boca. En los agradecimientos del disco, Garaje Jack se acuerda tanto de ellos como de sus oyentes. Gracias a vosotros por ser tan cojonudos. Yo no me puedo ir aún: quiero más. Dame Más. Pues veniros al post-concierto. Bajos de Argüelles.

Allí nos presentamos, pues la Orange a esas alturas ya se ha llenado de niñas con minifalda y taconazos de vértigo, y niños con camisas y zapatos de ante. Llegamos al garito y ¡¡allí está Laura!! Subida a un pequeño escenario con dos micros y una guitarra acústica que cambiará varias veces de manos. ¿Y el ojo? Pues dos puntitos de sutura y a correr. “Venga, cose deprisita que tengo que irme pitando a cantar otra vez”.

¿Cómo no agradecer este tipo de cosas? ¿No querías más? Pues toma! Gracias. Gracias una vez más, Garaje Jack!

Salud

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