Memoria Histórica

Ah! La música… Algo que tanto nos da sin esperar nada a cambio… Que nos puede poner alegres si estamos tristes y tristes si estamos alegres…

En la genial película de Stephen Frears Alta Fidelidad (2000) hay una escena en la que Rob, el protagonista, gran sibarita musical y propietario de una tienda de vinilos, ordena sus discos propios. ¿Alfabéticamente? ¿Cronológicamente? “No”, contesta orgulloso de su esnobismo: Autobiográfico.

¿Podríamos nosotros (pobres mortales) ordenar nuestros discos de esa manera? Desde luego podríamos asociar canciones a muchos momentos de nuestra vida: amores, decepciones, pérdidas, juergas, viajes… Y en determinados contextos, ciertas canciones pasan a tener un significado especial para nosotros, y de paso a sonar de otra manera.

Canciones que cambiaron tu vida, o que tu vida cambiaron… Algo así.

Hacer una autobiografía musical es demasiado pretencioso, por lo que esto es un mero acercamiento y de paso un ejercicio de memoria.

Me salto a David el Gnomo, Parchís, Teresa Rabal y demás… Vamos directamente al amanecer musical.

Con 13 años, un tocadiscos Fisher y su correspondiente pletina (sólo una), yo me curraba unas cassettes de puta madre. Libreta y calculadora para calcular el tiempo y clavarlo en dos caras de 30 minutos. Mis gustos musicales se reducían a la discoteca familiar, en la que empezaba a despuntar el genial Money For Nothing (greatest hits) de los Dire Straits, Mike Oldfield, el Sin Documentos de los Rodríguez y unos cuantos discos de baladas con grandes de todos los tiempos. Con el ‘boom’ de Ghost nos hicimos con un vinilo de los Righteous Brothers, en el que aparte de la Unchained Melody aparecía la canción que solía meter al final de la cara B de estas cassettes como cénit final.

Hoy en día sigue siendo una de mis canciones favoritas, así que por lo visto ya llevaba en los genes mis gustos musicales. Pero empieza uno a criar pelusilla en su cuerpo, a ser malo en el instituto, a fumar, a tomarse algún cubatilla, tocar algún culo… Se hace necesario un tipo diferente de música. A todos nos molaba el Get a Grip, pero mi cambio lo provocó una sola canción.

Yo no quería joder a mis padres poniendo esta música en casa (a los vecinos sí). Solamente me quedé impresionado por algo que jamás había escuchado, y esto nunca ha sido para mi ‘ruido’ sino ‘tralla’. En 1994, el Pelos me llevó a su casa, subió a tope el volumen panorámico de su equipo de 4 altavoces y me puso esto:

Hum… ¡Qué tiempos! Suicidal… Si quieres saber más de ellos hay por aquí un post en ‘favoritos’, creo. Fue una revelación. Algo que a esa edad te viene como anillo al dedo para empezar a ser duro de verdad, pero que a la larga deja su huella en la persona que empieza a ser uno.

Esto fue la puerta de entrada a Metallica. Metallica abrió la puerta a AC/DC. Y paralelamente la movida grunge era lo que pegaba en los bares. Por aquel entonces en todas partes sonaba el About a Girl y el The Man Who Sold The World del Unplugged de Nirvana. A mi me molaban el Siamese Dream y el Dookie. Pero si tengo que elegir alguna canción de aquel período de mi vida, sin duda elijo ésta, y obligatoriamente en esta versión. No vale otra:

Pantalones vaqueros, una gran colección de camisetas negras y la reciente experiencia en julio del 96 del primero de los tres conciertos en las Ventas de AC/DC. Estoy listo para la Universidad.

En esa época ya empezamos con el ‘quiero más’. Quiero más AC/DC; toma Bon Scott. Quiero más rock; toma Led Zeppelin, Credence Clearwater Revival, Police, Rage Against the Machine… Quiero saber más; Diego Manrique, Julián Ruiz, Rafa Escalada… Quiero ser el protagonista; curra, cómprate un bajo, forma una banda…

El bajo es el mejor instrumento del mundo. No tienes que ser una máquina, basta con acertar las cuatro notas necesarias y luego si quieres improvisas sobre ellas. Los grupos se te rifan porque eres un bien escaso. Pero desengáñate: no se folla.

Tocando en un grupo se liga de la ostia. Sí, pero además tienes que ser guapo y simpático. Si eres guapo y simpático… ¿para qué cojones te hace falta un grupo de rock? Ya. La vida es así de puta. Al menos pules el oído, y no paras de escuchar toda la música que te ofrecen. Aprendes lo jodida que es la carretera y admiras más a todo el que se sube a un escenario, porque hay que echarle cojones (en todos los aspectos).

Entras en el circuito del directo. En una ciudad pequeña eso significa juntarte con otros 40 enfermos como tú en todos los conciertos que vienen a tu pequeña ciudad. Eso hasta hoy.

Ya te conocen. Saben que te encanta la música y que si hubieras tenido la misma memoria para la Biología, Geología, Edafología y en resumen Coñazología, que para la música y el cine, ahora serías Ingeniero Agrónomo y conducirías un puto BMW. Pero no. Vas en metro. Eres un puto friki. Si no tuvieras la vista de tu padre, ahora serías un gafa-pasta.

No me preguntes cómo, pero el lado oscuro me sedujo. A las 6:25 suena la puta alarma de lunes a viernes, el bajo lleva en su funda mucho tiempo, y de las pocas cosas que me quita el sueño es vivir el tiempo suficiente para pagar mi hipoteca. Trato de resistirme. Durante las 48 horas que van de las 3 de la tarde del viernes al domingo me rebelo. Trato de ser la persona que me imaginé ser cuando era joven. Replanteo la situación. Queda una esperanza.

¿Una canción en esta época de mi vida? Cientos. Miles. Todas, joder!

Lamento el coñazo. Lo necesitaba. Cumplir años es lo que tiene, que hay que hacer un pequeño repaso. Prometo no volver a hablar jamás aquí de mi mismo.

P.s.: me gusta mi vida, que conste.

2 comentarios to “Memoria Histórica”

  1. Yo empeze con los Tres Sudamericanos y Cuando salí de Cuba o Guantalamera, es lo que había en casa. Luego pase por vinilos de Los Relampagos, La Guerra de Las Galaxias y de ahi que recuerde a AC/DC y el Highway to Hell. Mientras pinchaba en discotecas y terrazas de verano de pueblos, primero ambiental, luego pop, luego rock ahora lento, cambio a pop rock y terminó con pachanga y Vaya torito. Luego a vender cassetes en el rastro y en pueblos, superventas Pimpinela, Judas Priest, el mencionado Torito y viendo cientos de conciertos.
    Podríamos seguir pero a quien le importa.
    Ah, lo del bajo es cierto.
    Ahora me gusta tomarme mi whisky de malta o mi cerveza negra escuchando las raices de todo eso que tanto me gusto y me sigue gustando.
    Feliz cumpleaños, chaval.

  2. No te quejes chemi que yo tuve que crecer con los Pecos y Mocedades.
    Muy bueno el post tio. Queda claro que el rockero no nace como tal, son años de estudio (digan lo que digan) los que hacen de uno alguien asi.
    Como siempre, te has lucido

    PD: Felicidades figura (anda que avisas o algo eh?)

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