Cuando OCS ‘resucitó’ a los mods.

Allá por los 90s, en los Estados Unidos reinaba el movimiento grunge, y para contrarrestarlo en Inglaterra tenían su brit pop. Ambos fenómenos musicales tenían sus grupos bandera. Dos en cada caso. Si en USA la batalla la mantenían Nirvana y Pearl Jam, el Reino Unido estaba dividido entre Oasis y Blur.

En UK estas rivalidades se viven con mucha mayor intensidad, y más teniendo en cuenta las extremas personalidades de los hermanos Gallagher por un lado y de Damon Albarn por el otro. Fue en medio de esa guerra donde apareció otro de mis grupos favoritos: Ocean Color Scene.

Con su primer disco, los OCS se “comieron la mierda” literalmete. La casa discográfica apostó fuerte por ellos y vendieron aproximadamente entre tres y cuatro discos. Pero los de Birmingham no se rindieron, pues es muy difícil echarse atrás cuando tienes las espaldas cubiertas. En este caso, quien guardaba las espaldas de OCS era el mismísimo Paul Weller, que tenía fé ciega en estos cuatro.

Si tu padrino es el líder de los Jam y Style Council, en el Reino Unido tienes un seguro de vida, y la oportunidad de grabar un segundo disco tras el batacazo del primero no fue desaprovechada por OCS. Moseley Shoals es por tanto el primer disco de verdad de OCS (olvidemos como ha hecho el resto del mundo el anterior), y el que lanzó su carrera a la cima desde la nada, a lo que sobre todo contribuyó el tema que abría el álbum: The Riverboat Song.

Todo lo que viniera después era ya un regalo, pues con este temazo los OCS reventaron las listas, vendieron discos como churros, se dieron a conocer a todo el mundo y pusieron en la brecha de nuevo el movimiento mod, que había estado en hibernación en los últimos años. Todos habéis disfrutado alguna vez con The Riverboat Song, pero en el disco también iban otros ‘himnos’ como The Circle, The Day We Caught The Train o Get Away. La poderosa guitarra de Steve Cradock se solapaba con la gran voz de Simon Fowler (otro que era hetero por exigencias contactuales). Oscar Harrison, un negrata que parecía sacado de los más lúgubres clubes de jazz de Inglaterra ,ponía el ritmo a la batería y la nota de ‘color’. Y siempre en la sombra permanecía el verdadero alma de la banda y formador del grupo: Damon Minghella al bajo.

Este completo triunfo hizo a los OCS creérselo, hasta el punto de que en un arrebato de ‘humildad’ se les escapó la frase “Tuvísteis a los Beatles, tuvísteis a Oasis, y ahora nos tenéis a nosotros”. Con un par… Pero entonces van, sacan Marchin’ Already y lo confirman. Otro gran disco que incluso puede superar al primero, con la misma estructura y temas de igual calidad. Hundred High Mile City, Traveller’s Tune, Big Star, It’s a Beautiful Thing…

Lo que sucedió entonces es difícil de entender. Con su tercer disco, Mechanical Wonder continúan en su línea y completan un álbum muy interesante, que se vende bastante bien, pero no hacen tanta ‘gracia’ entre sus fans como con los dos primeros, y la máquina empieza a papagarse. Diferencias internas, Oscar se marcha, siguen sin él, Oscar vuelve, diferencias internas… Yo fui fan de OCS. Los directos eran impresionantes. Pero cuando el que se cansó fue Damon Minghella, para mi los Ocean se acabaron.

No volvieron a hacer otro disco reseñable, aunque siguen girando, pero los OCS forman ya parte del pasado.

Salud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: